viernes, 8 de julio de 2016

Sin tiempos ni esperas



Si el dolor del pasado y del futuro se producen en las zonas más abismales de la mente y se localizan en los pulmones o en el estómago; el dolor del presente es el más eficaz desenmascarador de la falsa vida.

“Ninguna recompensa eterna merecerá perdernos este alba”(Jim Morrison)
En la playa, el caminante mira el alba. Ha perdido los barcos, fue abandonado por los destinos y los recuerdos de los demás. Ha quedado solo con su maravilla. Nadie lo espera, se echa a andar en el desamparo. Y a su paso las historias del mundo se van desmoronando, los sentimientos son desconquistados, el universo entero tiembla de miedo y ternura.
Un bicho cualquiera, un ganso o un hombre, que despiertan a los dioses y -tal como afirma Vonnegut- nos hace sentir que “hay alguien allá arriba a quien le gustó”.

atrapados entre un pasado modificable por manipulación de los circuitos de recuerdos y el futuro factor transformador del mañana en un ayer probable, ilusión del tiempo,  lo inesperado: mientras, esperas y esperas adentrado en el laberinto del tiempo 


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